jueves, 3 de abril de 2008

Julio Verne


La nueva nave espacial de carga practica sus acercamientos a la Estación Espacial Internacional (ISS). La Julio Verne es un vehículo automatizado de transferencia (ATV), totalmente automático, que fue construido por Europa a un costo de casi 2 millones de dólares, la primera de siete similares que transportaran desde la Tierra combustible, oxígeno, agua y otros suministros para la estación espacial.
El ATV es aproximadamente del tamaño de un autobús de dos pisos y puede transportar tres veces más suministros que los vehículos Progress de Rusia. La nave se quemará en la atmósfera de la Tierra una vez que su misión se haya completado.

Una espectacular composición gráfica

Esta gráfica reune, con un telón de fondo del espacio infinito, nuestro planeta la Tierra, la lanzadera o transbordador Endeavour, la Estación Espacial Internacional (EEI), la Luna y el planeta Marte.

miércoles, 2 de abril de 2008

El planeta más joven


El portal del diario español El Mundo (www.elmundo.es) publicó la siguiente nota, con la firma de Ángel Díaz:
MADRID.- El embrión de planeta más reciente que los científicos han sido capaces de detectar hasta ahora se encuentra a 520 años luz de la Tierra, camino de la constelación de Tauro y alrededor de una también jovencísima estrella que se conoce con el código HL Tau.
El protoplaneta, que podría tener menos de 2.000 años, apareció por azar en los datos recogidos por varios radiotelescopios mientras los investigadores buscaban pequeños granos del tamaño de guijarros en el disco de polvo y gases que rodea a la estrella.
Además de estos pequeños granos, que representan el primer paso para que se empiecen a formar planetas rocosos como la Tierra, la astrofísica británica Jane Greaves (Universidad St. Andrews) y sus colegas se toparon con algo mucho mayor y aún más interesante: una gran bola de gas y polvo que se ha convertido en el proyecto de planeta más primitivo jamás visto en el cosmos.
Cuando sea mayor, este embrión planetario se convertirá en un gigante gaseoso, como Júpiter o Saturno. Su tamaño, de hecho, será 14 veces mayor al de Júpiter, que a su vez es 318 veces más masivo que la Tierra. Además, estará al doble de distancia de HL Tau de la que separa al Sol de Neptuno, que ha pasado a ser el planeta más lejano de nuestro sistema desde que Plutón se cayó de la lista.
El nuevo protoplaneta se detectó con los radiotelescopios estadounidenses Very Large Array (VLA) y los británicos MERLIN. Su avistamiento concuerda con las previsiones de una simulación computacional llevada a cabo en la Universidad de Edimburgo, según la cual el disco de materia que rodea a HL Tau es lo bastante inestable como para generar cuerpos fríos y sólidos, apartados del remolino de polvo y gases.
Se da la circunstancia de que otra estrella cercana, la XZ Tau, cruzó la región hace 1.600 años, un periodo extremadamente breve en términos astronómicos. El paso de este astro pudo desestabilizar aún más la región y contribuir al nacimiento del planeta, por lo que éste apenas tendría unos siglos de edad.
"Tiene sólo el 1%de la edad del joven planeta hallado alrededor de la estrella TW Hydrae, que apareció en las noticias el año pasado", indica la científica Anita Richards.
Como máximo, el protoplaneta tendría algo menos de 100.000 años, que es la edad de HL TAU. El siguiente planeta más joven que se conoce tiene 10 millones de años. En comparación, la Tierra tiene unos 4.500 millones de años.

Ser o no ser un planeta

El siguiente reportaje fue publicado en esta fecha por el Diario El País de Madrid, España

¿Puede un debate terminológico levantar pasiones tanto entre el público en general como en la comunidad científica? Se diría que sí, visto el revuelo creado en torno al concepto de planeta, aunque muchos astrónomos digan -después de dar su opinión, eso sí-, que la cuestión no es en realidad tan importante.
En 2006 la Unión Astronómica Internacional (UAI) votó a favor de una definición que dejaba fuera a Plutón. ¿Ha apaciguado el tiempo las reacciones que siguieron a esa decisión? Nada de eso: los disconformes siguen sin darse por vencidos y la cuestión podría volver a abrirse.
El debate existe porque la naturaleza se vuelve más difícil de encasillar a medida que se conoce mejor. En los últimos años el zoo cósmico de objetos que podrían ser o no planetas, según se definiera el término, ha ganado en variedad.
Por ejemplo ahora se sabe que más allá de Plutón está Eris, de mayor tamaño. Si Plutón es un planeta debía serlo Eris... y a la inversa. Pero al mismo tiempo Plutón es "muy diferente de los ocho planetas clásicos del Sistema Solar, y se asemeja mucho más a la familia de asteroides descubiertos más allá de la órbita de Neptuno", explica por correo electrónico Catherine Cesarsky, presidenta de la UAI.
La UAI zanjó la discusión diciendo que un planeta debe de tener masa suficiente para que su autogravedad le haga ser redondeado, lo que excluye a los asteroides. Además un planeta, por su atracción gravitatoria, debe dejar su órbita limpia de otros objetos.
Y esta condición no la cumplen ni Plutón ni Eris. Por eso la UAI creó para ellos un nuevo cajón: planetas enanos.
Es este segundo punto el que "sigue siendo discutido por algunos grupos de astrónomos", explica Cesarsky. Efectivamente, Mark V. Sykes, del Instituto de Ciencias Planetarias (Tucson, EE UU), recuerda en un artículo en Science que tampoco Júpiter ha barrido a los miles de asteroides con que comparte órbita. Él propone: "Un planeta es un objeto redondo (...) que orbita en torno a una estrella". Plutón sí encaja aquí. Y también otros cuerpos.
Ése es justo uno de los problemas que ve Agustín Sánchez Lavega, de la Universidad del País Vasco: podría acabar habiendo tantos planetas, pero tan distintos entre sí, que el término se desvirtuaría.
Pero además están los planetas en torno a estrellas distintas del Sol. La UAI los dejó fuera de su definición, y no por dudar de que sean planetas sino por falta de datos. Aún "estamos muy lejos" de poder hacer las observaciones que permitirían acotar la masa o la forma de estos planetas, dice Cesarsky.
Sin embargo también fuera del Sistema Solar se vislumbra ya un problema. Rafael Rebolo, en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha encontrado objetos tan pequeños como planetas pero que no orbitan estrella alguna. ¿Qué son?
Una opción es preguntarse cómo se han formado. Se cree que los planetas se forman con gas y polvo que sobran de la formación de una estrella, material que queda en un disco en torno al astro. Una reciente observación de astrónomos estadounidenses de un objeto en aparente formación en el disco de la estrella AB Aurigae respalda esta idea. ¿Se formaron así también los planetas solitarios? Aún no se sabe.
Así que Rebolo aboga por basar sólo en la masa la definición universal de planeta: lo sería si tuviera menos de unas 12 o 13 veces la masa de Júpiter (porque con más masa comienzan ya las reacciones termonucleares estelares) y más de entre un 1% y un 5% de la masa de la Tierra.
En su opinión, "la cuestión de cómo definimos un planeta está todavía abierta y es controvertida". Cesarsky admite que "en una unión democrática como es la UAI cualquier resolución puede ser revisada, y la de los planetas no es una excepción".
Sin embargo, hay dos cosas claras: que no se discute la ciencia, sino las palabras y que el desacuerdo científico en temas de vanguardia es normal.

Géiseres orgánicos en Encélado

La falta de definición sobre cuestiones como cuántos posibles plutones hay más allá de Neptuno, o cómo se forman los planetas extrasolares, se entiende mejor cuando se consideran las muchas sorpresas que aún quedan por descubrir mucho más cerca de casa. Por ejemplo en Encélado, una de las más de 60 lunas de Saturno.
La nave Cassini, de la NASA, la sobrevoló a menos de 50 kilómetros el pasado 12 de marzo, y detectó "una sorprendente erupción de material orgánico en forma de géiser", además de agua, con temperaturas relativamente altas, según la NASA. "Vemos en Encélado los tres requisitos básicos para el origen de la vida", declaró uno de los científicos de la misión, Larry Esposito, de la Universidad de Colorado, la pasada semana, informa Reuters.
Cassini ya había detectado hace unos años chorros de material que era eyectado a gran altura desde espectaculares grietas en el polo sur de Encélado y se suponía que procedían de depósitos de agua a poca profundidad bajo la superficie. En esta última aproximación de Cassini a la luna los chorros de material llegaron a alcanzar la nave, y su presión sobre ella ha servido como medida indirecta de su densidad. Así, los instrumentos de Cassini detectaron, con una densidad un 20% mayor de lo esperado, gases volátiles, vapor de agua, dióxido de carbono, monóxido de carbono y compuestos orgánicos.
Una mezcla que hasta ahora se consideraba mucho más típica de un cometa que de una luna."Estos espectaculares nuevos datos nos ayudarán a entender qué alimenta los géiseres. Las altas temperaturas hacen más probable la existencia de agua líquida no muy profundamente bajo la superficie", dijo John Spencer, otro de los científicos de Cassini. Sin embargo, todos recordaron que aún no se puede saber si el agua es líquida o no. Puede que se aclare tras la próxima aproximación de Cassini a Encélado, en agosto.

martes, 1 de abril de 2008

Satélite para monitorear los océanos

www.Iblnews.com informa que el satélite estadounidense-europeo Jason-2, que será lanzado el próximo 15 de junio, medirá con precisión el nivel de los océanos, mejorará la previsión de ciclones y de El Niño y suministrará datos esenciales para estudiar el clima, informaron científicos.
El primer satélite de altimetría Topex/Poseidón, lanzado en 1992, y su sucesor Jason-1, que entró en órbita en 2001, permitieron detectar una elevación media de tres milímetros anuales del nivel de los océanos entre 1993 y 2008, una cifra superior a los 17 centímetros constatados durante todo el siglo XX por las técnicas tradicionales.
El organismo europeo Eumetsat, en el que participan 21 Estados y encargado de la presentación en París, y el National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de Estados Unidos, suministrarán los datos del Jason-2 a numerosos centros especializados en el mundo.
Los otros dos socios del proyecto, la NASA y el Centro Nacional francés de Estudios Espaciales, han participado con la construcción de los cinco instrumentos de medición del satélite.
El Jason-2, que será lanzado desde la base militar estadounidense de Vandenberg, en California, cubrirá el 90% de los océanos del planeta.
Los datos altimétricos reflejan no sólo el estado de la superficie sino el de toda la columna de agua, lo que permite detectar el nacimiento o la expansión de ciclones.
Así, a finales de los 90, el Topex/Poseidón puso en evidencia la propagación en el océano Pacífico de una bolsa de agua caliente elevada, correspondiente al fenómeno climático El Niño.
Este se tradujo entre 1997 y 1998 por sequías acompañadas de incendios en los bosques de Indonesia, mientras que en las costas del continente americano dejó lluvias torrenciales y una disminución brutal de las especies marinas, sobre todo de los peces.
El fenómeno se reprodujo, aunque con menor intensidad, en 2002 y 2007.El Jason-2 será "clave para las observaciones oceánicas de los próximos cinco años", afirmó la oceanógrafa francesa Rosmary Morrow durante la presentación del satélite, más preciso que sus predecesores.

Dextre el magnífico

El robot que está trabajando ya en la Estación Espacial Internacional (EEI), un esfuerzo mundial para ir al espacio y mucho más allá, tiene como nombre el de Dextre y ha recibido el apelativo de "el magnífico" por su gran capacidad y dotes

Messier 55

Messier 55 es un racimo globular en la constelación de Sagitario, conocida como M55 o NGC 6809, ubicada a unos 17.300 años luz de la Tierra, descubierta por el astrónomo francés Nicolas Louis de Lacaille en 1752. Contienen decenas de miles de millones de estrellas, que se encuentran entre las más antiguas de la galaxia. Su luminosidad total puede ser casi 100.000 veces la de nuestro Sol.